jueves, 20 de octubre de 2011

El Camposanto Teutonico del Vaticano.

Entre la Basílica de San Pedro y la nueva Aula de audiencias se encuentra el Camposanto Teutónico, que es la más antigua fundación nacional alemana en Roma. El Camposanto está rodeado por un alto muro y, a primera vista no llama la atención, pero pronto el visitante queda fascinado por esta parcela cargada de historia.




En la antigüedad este espacio estaba ocupado por el circo de Nerón, teatro de numerosos martirios de cristianos. En el año 799 se habla por primera vez de una Schola Francorum, por ello, en la pared del edificio hay una imagen en azulejo que representa a Carlomagno como fundador. Otras noticias más precisas se conocen a mediados del siglo XV, cuando el Año Santo de 1450 convocó en Roma a muchos peregrinos.
En dicha ocasión, cementerio e iglesia, que estaban en un estado lamentable, fueron reconstruidos, y los miembros alemanes de la Curia constituyeron en el año 1454 una Cofradía para enterrar a los muertos pobres. Dicha Cofradía perdura hoy día bajo otra forma y es la titular de la fundación.

En el último cuarto del siglo XV surgió la iglesia actual según el estilo más difundido entonces en Alemania. En el año 1597, el ente fue promovido a la categoría de “Archicofradía de Nuestra Señora en el Campo Santo alemán en San Pedro”. Desde 1876 funciona también un colegio para sacerdotes estudiantes de Arqueología cristiana, de Historia de la Iglesia y otras disciplinas análogas, y en 1888 se añadió el Instituto Romano de la Sociedad de Goerres, que posee una biblioteca con cerca de 35.000 volúmenes.

El acceso a la iglesia (por el cementerio) fue completamente restaurad en los años 1972-75. Está formado por un un portal de Elmar Hillebrand (Colonia) regalo del Presidente de la República Alemana, Theodor Heuss, en 1957. En el batiente de la izquierda, debajo del escudo de la Archicofradía, se representa una Virgen con el Niño y una fusión del águila bicéfala con la Piedad. En el batiente de la derecha, la Resurrección. Las tablas pictóricas del altar mayor, de Macrino de Alba, representan, en el centro, la Piedad, y a ambos lados, de izquierda a derecha, San Pablo con San Juan Bautista, Santa Ana con María y Jesús, y los apóstoles Pietro y Santiago. La lápida de piedra de la parte anterior del altar mayor, hallada durante recientes restauraciones, y probablemente originaria del crucero del altar, es un ejemplo típico de estilo arcaizante altomedieval.

La Capilla de los Suizos sirvió, tras el saqueo de Roma, como sepultura de los guardias caídos. Los frescos de las pareds, de Polidor Caldara, discípulo de Rafael, son de alta cualidad.
A causa de su posición especial, es natural que el Camposanto sea desde siempre un lugar de sepultura requerido. Según los estatutos, tienen derecho a la sepultura los miembros de la Archicofradía, los miembros de muchas casas religiosas de origen alemán y de otros dos colegios alemanes en Roma: el de Santa María del Anima y el Germánico. Guiados, tal vez, por la curiosidad, los visitantes buscan a menudo tumbas precisas de muertos famosos del mundo eclesiástico, artístico, político o diplomático:


Algunos habitantes del camposanto:

Josef Anton Koch, pintor paisajista (+ 1839)

Ludwig Curtius, arqueólogo (+ 1954)

Johann Baptist Anzer, primer obispo misionero de los misioneros verbitas (+ 1903)

Joseph Spithöver, decisivo promotor de la cultura alemana en Roma durante el XIX secolo (+ 1870)

Stefan Andrei, escritor (+ 1970)

Johann Martin von Wagner, arqueólogo y artista (+ 1858)

Anton de Waal, primer Rector del colegio (+ 1917)

Engelbert Kirschbaum, jesuita, arqueólogo, colaborador determinante en el descubrimiento de la tumba de Pedro (+ 1970)

Card. Gustavo von Hohenlohe (+ 1896)

Augustin Theiner, Prefecto del Archivo Secreto Vaticano (+ 1874). 


Fuente: vaticanstate.va

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Notas del Museo Funerario