miércoles, 19 de octubre de 2011

Museo de Carrozas Funebres de Barcelona


La historia de la humanidad se basa en los testimonios que nos legaron nuestros antepasados, representados muchas veces en los monumentos funerarios, en el culto a los muertos y en las ceremonias a ellos dedicadas.

Este museo es una manifestación palmaria que nos muestra los usos y costumbres que el pueblo dedicaba a las ceremonias fúnebres enmarcadas en el último tercio del siglo XIX y la primera mitad del XX.
Quise trasladarme a Barcelona y hacer un reportaje de lo que allí se escondía. Solicité entrevistarme con, Josep Díaz, y se convirtió en mi amable guía apasionado con la historia y protector de éste insólito museo. Cierto que hay otros museos de éstas características en Estados Unidos, Viena, Francia e Italia, sin embargo el de Barcelona es el más completo, original y el que cuenta con mayor material.
Todos los objetos que aquí se exponen son auténticos, incluyendo el empedrado original de las calles de Barcelona y los dos fanales de gas (aunque hoy luzcan con luz eléctrica)
Según me cuenta Josep, Cristóbal Torras, gerente de Servicios Funerarios de Barcelona, hizo un gran esfuerzo para que estas carrozas no se destruyeran, para acondicionarlas y conservarlas con la belleza con la que lucen ahora. También encontramos otros objetos como arneses y arreos que sirvieron de ornamento para los caballos de tiro.
La visita comienza con las carrozas “blancas” reservadas para transportar a los niños y a las doncellas fallecidas. Es aquí cuando Josep hace especial hincapié en mostrarme los dos tipos de escudos que llevan todas las carrozas. Por un lado está el de “la Casa de la Caridad” Entidad que se encargaba de trasladar a los menos pudientes y por otro, el escudo de “la Diputación de Barcelona” para las carrozas de mayor envergadura y que solían ser contratabas por la burguesía
En la parte central del museo se erige imponente la “Gran Dumond” de origen francés del siglo XVIII. El chasis de madera fue construido por la casa Cellini, que trabajaba en la época de Napoleón para la gente adinerada. Sobre cada pareja de caballos montaba un oficial con el uniforme de la época y delante del cortejo iban dos palafreneros que visten a la “Federica”. Asombra la belleza del “ángel negro” y de las cariátides que soportan el techado. Sin duda es la carroza que más me impresionó. (los maniquís fueron creados con tal realismo por los maestros falleros de Valencia que parecía que respiraban..)
Otra de las carrozas más bellas es la “Imperial”, ésta fue la última que hizo un servicio. Fue la que trasladó los restos del Alcalde de Madrid, Exc.. Sr. Tierno Galván. Me cuenta mi guía que sacarla del museo fue una pesadilla, puesto que además de su gran peso, tuvieron que desmontar varias piezas con sumo cuidado y una vez acabado el servicio volver a colocarla en su emplazamiento original. Un dato curioso es el trabajo previo que tuvieron que hacer con las ruedas. Como veis en las imágenes la madera está recubierta por hierro y para que ese hierro no se saliera de su sitio en el largo recorrido, tuvieron que estar varios días humedeciéndolas para que se encajaran en la camisa metálica. Así se hacía habitualmente, pero me cuenta que pasaron muchos nervios hasta que vieron que todo había salido a la perfección.

También es bella la carroza “Gótica” de color morado, puesto que solía emplearse en los tiempos de cuaresma en Semana Santa. Sin embargo la “Gótica” de color blanco es de una delicadeza extrema. Tirada también por caballos blancos y que como os he contado ántes estaba destinada a las doncellas y a los niños.
Curiosa es la “carroza-estufa” cuyo techo y sus cuatro costados está armado con una vidriera de cantos biselados
A continuación hay un muestrario muy completo de los diferentes tipos de carrozas tiradas por caballos, comenzando por la más sencilla, que estaba destinada a la beneficiencia y a los entierros de los más pobres. Mirad el detalle de los ángeles con la mano extendida pidiendo limosna. Y las últimas 7 carrozas representan toda la gama de servicios entre los que los barceloneses escogían la que más convenía dependiendo del precio. También hay otras tres carrozas destinadas a trasladar a los familiares.
Dejo para el final la “carroza- araña”, su nombre viene de la forma que tiene la cúpula que la cubre y de aquí partió que a los encargados de la funeraria les llamaran los “caza-arañas”, de hecho al propio Josep en un pueblo muy pequeño le nombraron en una ocasión de ésta manera. Ahora ya está en desuso
En el final del recorrido nos encontramos ya con 3 vehículos a motor entre los que destaca el Buick, con matrícula de Madrid que dejó de usarse en el 1976 puesto que con la crisis del petróleo era costoso de mantener.

Sin duda, una visita de las más interesantes que he realizado en los últimos meses y que os recomiendo. Vais a entrar en un espacio cuidado, iluminado tenuemente, que huele a cera y a historia y que automáticamente os transportará a otra época.
El museo de carruajes, se encuentra en la planta baja de las instalaciones de Cementerio de Barcelona. El Museo permanece abierto todo el año y el horario de visita es de lunes a viernes de 10 a 13 y de 16 a 18h. Sábados, Domingos y festivos de 10 a 13, pero si queréis mas información podéis llamar al 902076902. La entrada es gratuita


Fuente: pervive.com

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Notas del Museo Funerario